Reconozco mi piel, desmejorada en los espejos, que se rompen en mi imaginación,los cristales arapientos, derramados el el lavabo de estupor, hace que me plantee que todo es destruido, calculado y sin color.
Tantas sensaciones salen de dentro, regurgito mi amor, en el recuerdo de los momentos, en que sentía calor, pero aunque no olvidé que no hay respeto, en esta absurda adicción, donde corrí bien lejos, porque no sentía pasión, aún la recuerdo y me duele el corazón, destrozado y sin reservas, ya soy solo yo, el que puede elegir por si mismo, donde el paso me agotó.Pienso en decirla tantas cosas, pero de nada serviría lo sé yo, esto no es una prueba
de fuerza, para que se de cuenta de lo que perdió, y vuelva corriendo a mi lado con mayor disposición. Solo solo un enfermo, un loco, un que se yo... Que se atormenta queriendo olvidar su situación. Que bonito hubiera sido que ella hubiera trabajado por la relación, que no se avergüenzara de estar conmigo, y que sus padres y cuálquier ser protector, se hubieran dado cuenta que nos queriamos y lo demás era turrón, que quien quisiera lo comía o sino se dejaba en un arcón, pero el caso es que nadie dudaría, que la felicidad de pareja es cosa de dos.
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