Hoy debería entrar más luz por la ventana, e iluminar las ilusiones y planes de un nuevo día, pero no pasa, es tímida por iluminar mi existencia, y sin embargo sólo me deja las sobras que se mueven furtivas, al son de las horas, que cruzan su espiga, tramada en la más delgada línea, las sombras ofrecen su acometida, donde nada es lo que parecía.
Creía que en la existencia misma, era una fuente, donde cada uno bebía, mostrando el esfuerzo alegre, por lo que nadie quería, el tener las ideas claras, el saberse medio día, debería curar las entrañas, de lo que nunca diría. Pero la realidad, es incontrolable, por mucho que luches, por mucho que grites con lagrimas perdidas, cuando dependes de otras personas, que no comprenden lo que las necesitas.

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